bad-bunny

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl encabezado por Bad Bunny el domingo 8 de febrero fue una poderosa carta de amor a Puerto Rico y a la identidad latina.

A sus 31 años, el artista puertorriqueño hizo historia al convertirse en el primer cantante hispanohablante en liderar el show del evento más visto de la NFL, apenas una semana después de ganar el Grammy a Álbum del Año. Su actuación llegó en medio de polémicas, críticas de sectores conservadores y llamados a boicot por su postura anti-ICE y por cantar en español. Incluso Donald Trump calificó el show como una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.

Aunque el espectáculo de 13 minutos no incluyó mensajes políticos explícitos, estuvo cargado de referencias culturales y símbolos que muchos interpretaron como una respuesta directa al clima político y a la ofensiva migratoria contra la comunidad latina. Desde escenas cotidianas de la vida puertorriqueña hasta la recreación de un campo de caña de azúcar —símbolo de esclavitud y explotación—, el show fue un retrato crudo y orgulloso de sus raíces.

Bad Bunny estuvo acompañado por figuras latinas como Karol G, Cardi B, Pedro Pascal, Jessica Alba, Ricky Martin y Lady Gaga. Destacó la interpretación de “LO QUE LE PASÓ A HAWAii” por Ricky Martin, una canción que advierte sobre la colonización de territorios como Puerto Rico.

El artista también ondeó la bandera puertorriqueña y un estandarte asociado con la independencia de la isla, subió a un poste eléctrico en alusión a la crisis energética tras el huracán María y revivió “Yo Perreo Sola”, tema que ha sido blanco de ataques conservadores. Uno de los momentos más emotivos fue la aparición de un niño que evocó el caso de un menor detenido por ICE, a quien Bad Bunny entregó simbólicamente su Grammy.

En el cierre, sostuvo un balón con la frase “Juntos somos América” y gritó “¡Dios bendiga a América!” antes de nombrar a todos los países del continente, concluyendo con: “Y mi patria, Puerto Rico”. Mientras tanto, en las pantallas del estadio se leía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.

El show no solo rompió récords de audiencia, sino que se consolidó como uno de los actos más simbólicos y comentados en la historia del Super Bowl.